viernes, 14 de junio de 2019

Amor a bocajarro

Te follaría.

Te follaría toda esa tristeza
Con toda la rabia
Que me han dado tantos sueños en silencio.

Tantos años en calma.

Te empotraría contra la pared
y te subiría el deseo
Para bajarte hasta abajo mis dudas.

Las tuyas.

La vida misma
Mientras te susurro
Lo que vamos a hacer con ella.

Lo que tú quieres
Y lo que yo quiero.

Te follaría.

Te follaría desde todos los puntos de vista
Para que te volvieras loca de orgasmos...
De certezas
Galopando arriba y abajo
Entre el espíritu y el cuerpo.

Entre sudor y gemidos,
Alcohol y lenguas...

Entrelazadas naturalmente.
Siendo la Naturaleza la que nos guíe.

Y a esto lo llamaremos orgía.

Nos beberemos nuestras almas
Y nos emborracharemos el uno con el otro
Para siempre.

Y sentir más rápido
Y sentir más rápido
Y sentir más rápido

Y llegar al final
Envueltos en luz...
Con el amor, así, 

Como ha de hacerse:

A bocajarro.

El final antes del principio

A veces me puede el dolor
De todas las palabras.

Porque no quieren salir.

Porque no quieren huir.

Porque se niegan a ser ellas mismas.

Y me asfixian.


Me falta el aire
Por intentar pronunciarlas.


Hasta que el cielo por su cuenta
Y el infierno,
Ambos, de acuerdo,
Me condenan a esto:

A los recuerdos.

A los que pudieron ser y no han sido
Por no esperar a que llegaran.

Y así me quedo.

Entre el teléfono roto
Y este corazón bajo de batería
Esperando a que vengas.

Fuera de cobertura,
En el reloj olvidado de Alicia.

El que se le cayó
Cuando la llevaste al País de las Maravillas.

Me quedo...

Entre la tormenta,
Las noches en vela
Y un constante deseo

Por ser por una vez quien apretara el gatillo
Y disparara la ilusión
De estar en el bando ganador.

Y no.

Ha sido este el final.

Antes del principio.

Llévame a tu biblioteca

¿Dónde queda ese rincón de tu biblioteca?

Ese rincón en el que le hemos dicho a la vida que no,
Que no nos venga a sonreír,
A guiñarnos el ojo justo cuando estamos
Con la soga hasta el cuello.

¿Dónde queda?

Dime.

¿Dónde queda ese rincón para escapar juntos
A otro universo más benevolente?

¿Dónde queda el agujero por el cuál
Esconderse del amor y sus demonios?

¿Dónde la bondad de la vida?

De cualquier esperanza...

¿Dónde?

De los sueños que en carne y hueso sueños son...

¿Dónde?

¿Dónde la casa de empeños más cercana?

Que tengo que fiarles mis entrañas,
Hasta que salga el sol.

Llevo la suerte pegada a la garganta,
Ronca, de tanto tabaco
Y tanto alcohol.

De tantas y tantas noches de espaldas a tu sombra.

Castigado,

De cara a un espejismo.

El que es

...Ése...

Un último suspiro
Inalcanzable...
Eterno...

Envuelto en leyenda,
En tristeza,
En besos que se pierden,

En versos que lloran
Diciéndome adiós

Precipitándose al vacío
Sin preguntarme al respecto.

Tomando tú la decisión.

¿Dónde?

No me niegues que te siga amando
Entre la música y el silencio.

Como todos estos años.

Y llévame a tu biblioteca
A ese rincón de finales olvidados,
Donde te esperaré siempre
Hasta que las estrellas decidan.

Hasta que este libro sea publicado.

Hasta que quieras que seamos dos:

Tú y yo.

martes, 5 de marzo de 2019

Por castigo

Me dijeron tu nombre de Jazz
E intenté pronunciarlo.

No pude.

No supe
Por temor a los sueños que nos rodearan. 

A ti y a mí, 
A dos desconocidos
Frente a frente
Con el mundo como mudo testigo.

Te hablé desde el miedo
Y dejé que te esfumaras.

Volátil,
Etérea...

Te evaporaste tras las cortinas
De un último y absurdo acto
Sin perder tu voz de cristal. 

¿Cómo reconocerte?

Mientras, sobre el escenario,
Rompían un millón de aplausos contra mí.

Sí. 

Hay aplausos que duelen. 

Un millón de notas infelices,
Que, sin saberlo, 
Morirían sin ser tocadas. 

Por ello, la música me ha castigado.

Y desde entonces
Ya no escucho.

Sólo tiemblo.

Ya no veo,
Sólo intuyo. 

Ya no hablo,
Sólo divago. 

Voy buscándote tras la misma vida
En la que te apareciste
Y sólo toco y toco el vacío
Por si vuelves...

Y encontrarte 
En otra ola de noche
Para que me lleves.

sábado, 3 de junio de 2017

En el exilio de una pizarra blanca

Y aquí me tienes

Garabateando alguna salida imaginaria
Al laberinto en el que me hallo

En el exilio

En una pizarra blanca
Donde la tarde amenaza
Con una lucha a muerte
Para ver si te olvido.

Y borrar estos renglones

Torcidos

Huidos
De otro
Que no puedo ser yo.

Y es que somos historias distintas.

La mía
Proviene de muchos pasos perdidos
De amores que terminaron
En un whisky con hielo
Y un cigarrillo.

Y otro
Y otro

Y un par de versos
Naúfragos
De luz que dar a estos huesos

La misma que, sin querer,
Me has regalado
Al sonreírme de tú a tú.

Y eso ha provocado que despierte
Al borde de la noche
Y la incertidumbre
Y siga mi camino
Entre estrofas que quizás
No vayan a ninguna parte
(Como todas las anteriores)

Pero, al menos, continúen.

Y no sé qué decirte
Ni tan siquiera atreverme
Si decirte o no.

Por eso escribo.

Por ser éste el mensaje más humilde
Que jamás se lanzó a ninguna parte.

Que los dioses, caprichosos,
Así lo hayan querido
Y me transformen en una rapsodia
O en una nota a pie de página

Como siempre lo han hecho

Pero al menos podré permitirme el lujo
De vivirte en esta pizarra blanca
En el exilio

De otro que no puedo ser yo.