sábado, 3 de junio de 2017

En el exilio de una pizarra blanca

Y aquí me tienes

Garabateando alguna salida imaginaria
Al laberinto en el que me hallo

En el exilio

En una pizarra blanca
Donde la tarde amenaza
Con una lucha a muerte
Para ver si te olvido.

Y borrar estos renglones

Torcidos

Huidos
De otro
Que no puedo ser yo.

Y es que somos historias distintas.

La mía
Proviene de muchos pasos perdidos
De amores que terminaron
En un whisky con hielo
Y un cigarrillo.

Y otro
Y otro

Y un par de versos
Naúfragos
De luz que dar a estos huesos

La misma que, sin querer,
Me has regalado
Al sonreírme de tú a tú.

Y eso ha provocado que despierte
Al borde de la noche
Y la incertidumbre
Y siga mi camino
Entre estrofas que quizás
No vayan a ninguna parte
(Como todas las anteriores)

Pero, al menos, continúen.

Y no sé qué decirte
Ni tan siquiera atreverme
Si decirte o no.

Por eso escribo.

Por ser éste el mensaje más humilde
Que jamás se lanzó a ninguna parte.

Que los dioses, caprichosos,
Así lo hayan querido
Y me transformen en una rapsodia
O en una nota a pie de página

Como siempre lo han hecho

Pero al menos podré permitirme el lujo
De vivirte en esta pizarra blanca
En el exilio

De otro que no puedo ser yo.




















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